El encofrador del Zapillo que ha triunfado en Suiza y quiere hacerlo en Almería

José Manuel Blánquez está levantando un gran complejo deportivo en Cortijo Grande

José Manuel Blánquez está levantando un gran complejo deportivo en Cortijo Grande

La vida es un cúmulo de casualidades. Nada está escrito, cualquier detalle, cualquier decisión puede cambiar el rumbo de una persona o de una colectividad. Esto lo sabe bien un almeriense de El Zapillo, José Manuel Blánquez Montoya (1991), que hace quince años emigró a Suiza siguiendo los pasos de su padre y ahora vuelve convertido en todo un innovador empresario deportivo.

Su his­to­ria era la de tan­tos jóve­nes de barrio que cre­cie­ron con un balón de fút­bol en los pies. De niño jugó en equi­pos como el Vir­gen de la Chanca, el Zapi­llo y el Espa­ñol del Alquián, antes de des­cu­brir que su cuerpo y su mente esta­ban hechos para otro deporte. Cuando tenía 17 años, un amigo lo invitó un domingo a jugar un par­tido de pádel en el Club Nata­ción Alme­ría y desde enton­ces se quedó engan­chado y empezó a jugar como si fuera un pro­fe­sio­nal, esca­lando pel­da­ños año tras año. Cuando pare­cía que su des­tino estaba claro, un cam­bio fami­liar le abrió una nueva vida. Su padre deci­dió mar­charse a Suiza a tra­ba­jar como enco­fra­dor apro­ve­chando las bue­nas con­di­cio­nes labo­ra­les que allí le ofre­cían y José Manuel se fue detrás, cuando su padre le con­si­guió un tra­bajo. Los comien­zos en el nuevo país fue­ron duros. No era fácil para un joven de 22 años dejar el Zapi­llo para echar raí­ces en Suiza, sobre todo cuando des­cu­brió que lo que para él era un pasión allí era una acti­vi­dad casi des­co­no­cida. Cuando llegó con sus sue­ños de pádel en la mochila se encon­tró que no había una sola pista decente donde jugar. A pesar de la adver­si­dad, buscó y acabó encon­trando esce­na­rios donde poder entre­nar y donde poder ir con­ta­giando a sus ami­gos esa pasión por el deporte. José Manuel alter­naba su ofi­cio en la cons­truc­ción con el pádel y fue tanto el entu­siasmo que le puso que acabó con­vir­tién­dose en mana­ger, en entre­na­dor, en direc­tor depor­tivo de un impor­tante club suizo y en el res­pon­sa­ble de la aca­de­mia de entre­na­do­res.

A pesar de la dis­tan­cia y de su cre­ci­miento pro­fe­sio­nal y depor­tivo, Alme­ría sigue estando muy pre­sente en sus pen­sa­mien­tos. Todos los años apro­ve­cha los perio­dos de vaca­cio­nes para regre­sar y para hacer rea­li­dad uno de sus gran­des anhe­los: triun­far con el pádel en su tie­rra natal. Una de las veces que vino de vaca­cio­nes se frus­tró cuando vio que en una ciu­dad con tanto poten­cial en pádel como era Alme­ría, los clu­bes no cui­da­ban lo sufi­ciente a sus juga­do­res y ape­nas inver­tían en infraes­truc­tura y en mejo­ras téc­ni­cas. Esta rea­li­dad fue la que le empujó a embar­carse en un pro­yecto tan ambi­cioso como en el que está metido en estos momen­tos: crear en su ciu­dad su pro­pio club de pádel adap­tado a los nue­vos tiem­pos y a las nue­vas tec­no­lo­gías. El pri­mer paso fue encon­trar un esce­na­rio donde poder mon­tar el club. Tras bus­car por los barrios, por fin encon­tró los metros sufi­cien­tes en la zona del Cor­tijo Grande, un lugar en expan­sión que se ha con­ver­tido en los últi­mos años en la Alme­ría resi­den­cial del futuro. Las obras han comen­zado, avan­zan a buen ritmo y pronto será rea­li­dad el que se lla­mará ‘DreamSix Pádel Club Alme­ría’, un extenso com­plejo depor­tivo que con­tará con seis pis­tas cubier­tas, todas ellas con las cua­li­da­des que exige el cir­cuito pro­fe­sio­nal. La nueva aca­de­mia de pádel se encar­gará tam­bién de la ges­tión de even­tos depor­ti­vos, dis­pon­drá den­tro de sus ins­ta­la­cio­nes de una tienda depor­tiva y un gim­na­sio. José Manuel Blán­quez espera cul­mi­nar su pro­yecto en los pró­xi­mos meses para poder abrir las ins­ta­la­cio­nes este mismo verano. Él tiene pre­visto seguir viviendo en Suiza y desde allí diri­gir el club.